Venus en el espejo

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Ficha técnica

Técnica

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Dimensiones

100×70

Soporte

Sobre la obra

Teniendo en cuenta el título de la obra, es evidente el guiño a la Venus en el espejo que Diego Velázquez pintó hacia 1650, una de las obras más conocidas del Pintor de los pintores, actualmente expuesta en la sala 30 de la National Gallery de Londres.

En este caso el espejo no se ve, sino que se intuye como un elemento imprescindible para que esta imagen sea posible. El ángel que sostiene el espejo en la obra de Velázquez se sustituye por una cámara de fotos digital.

Esta Venus en el espejo es una sanguina pintada sobre papel que, al igual que la mayoría de mis pinturas, está basada en fragmentos de imágenes recogidas de la red, como explico en el post Imágenes Raptadas. En este post, explico extensamente lo que entiendo por Imágenes Raptadas, y cómo la imagen en el mundo actual se crea, se comparte, se propaga y se transforma, pero nunca, nunca se destruye.

La técnica usada para realizar esta obra es la de aplicar sanguina tanto en barra como en polvo con un pincel suave. Aplicar la sanguina con un pincel aporta sutileza y atmósfera al dibujo, especialmente cuando se usa poca cantidad y se repite el gesto con insistencia. Esta repetición permite crear a su vez ritmos y direcciones muy suaves que son difíciles de conseguir con medios secos como la sanguina. También existe la posibilidad de triturar otros medios de dibujo, como por ejemplo el carbón prensado, para conseguir unos tonos oscuros muy penetrantes y suaves.